viernes, 31 de marzo de 2017

[REPORTAJE] 50 años del golpe militar en Brasil: la preparación

Mateus Ramos
(Adital) 

Publicado el 10 de marzo de 2014
El próximo 1° de abril marcará los 50 años del golpe militar en Brasil. Por este motivo Adital publica, a partir de hoy, una serie de cuatro reportajes que abordarán, desde el punto de vista histórico, los motivos que llevaron al país a adherir al golpe, inclusive con apoyo de gran parte de la población; hablaremos también sobre la actuación de los órganos de represión; la resistencia contra la represión de los militares; y, finalmente, construiremos un paralelo entre la actual situación del país y la época del golpe.



El pre-golpe

El golpe militar ocurrido en 1964 estableció en Brasil una dictadura que se extendió hasta el año 1985. A lo largo de esos 21 años, el régimen militar endureció el gobierno, convirtiendo en legales prácticas totalmente contrarias a los derechos humanos, como la censura y la tortura. Los militares combatieron, sin piedad, cualquier amenaza "comunista” o de manifestantes contrarios al gobierno, marcando, en la historia de Brasil, un período negro, caracterizado por actos autoritarios y violentos. La simple desconfianza de que alguien era "comunista” ya era motivo para espiar y detener a esa persona para averiguación de antecedentes, empezando, en ese momento, un cruel proceso de tortura psicológica y, en muchos casos, física.

La decisión, por parte de los militares, de aplicar un golpe de Estado a un gobierno electo democráticamente no fue algo repentino, ocurrió como consecuencia de una serie de hechos políticos acumulados en el período post Getulio Vargas, agravados por la decisión de este presidente de suicidarse. Después de la muerte de Vargas, Juscelino Kubitscheck (JK) fue electo en forma directa. JK desenvolvió una forma de gobernar que le posibilitó la conquista de un gran apoyo de la población; su slogan "50 años en 5” se volvió extremadamente popular entre los brasileros. Sin embargo, el gobierno de JK también estaba siendo marcado por indicios de que los militares preparaban un golpe de Estado.

Janio Quadros y el intento de auto-golpe

"¡Barre, barre, escobita!
¡Barre, barre la indignidad!
Que el pueblo ya está cansado
De sufrir de esta manera...”

El trecho musical arriba es parte del jingle de la campaña electoral del sucesor de JK en la Presidencia de la República, Janio Quadros. El jingle y la campaña electoral como un todo causaron una óptima impresión en los brasileros, convirtiendo a Quadros en presidente con una aprobación nunca antes vista en las urnas. La victoria avasalladora, con 5,6 millones de votos, hizo que el presidente electo creyese en un autogolpe de Estado. Creyendo que el pueblo siempre estaría a su lado, el propio Quadros orquestó una renuncia. El objetivo era volver al poder mediante un pedido amplio de retorno, que sólo sería aceptado si le fuesen datos poderes absolutos. Siete meses después de su elección, puso en práctica este plan y renunció al cargo. Sin embargo, contrariando las expectativas, el pueblo nunca le pidió que volviera y el cargo de presidente terminó siendo ocupado por su vicepresidente, João Goulart, conocido como Jango. Sin embargo, no fue fácil para Goulart asumir el cargo que era su derecho.

En la época de la renuncia de Janio Quadros, éste estaba en un viaje diplomático en la República Popular China, lo que causaba escalofríos a los militares brasileros, asumidamente anticomunistas. Aprovechando la situación, los militares acusaron a Jango de ser comunista y le impidieron asumir el cargo máximo del país.

Después de muchas negociaciones, mediadas inclusive por su cuñado Leonel Brizola, los que apoyaban a Jango y la oposición terminaron haciendo un acuerdo político por el cual se crearía un régimen parlamentarista, en el que el presidente es sólo un jefe de Estado con poderes reducidos. En 1961, João Goulart asumió ese gobierno parlamentarista. Sin embargo, dos años después, hubo un plebiscito y el pueblo, con un porcentaje del 82%, optó por la vuelta del presidencialismo. Entonces, en 1963, Jango, finalmente, asumió la Presidencia con amplios poderes.

Durante el gobierno de Jango, se hicieron notorios los varios problemas estructurales de la política de Brasil, acumulados en las décadas que precedieron al golpe, y las disputas de naturaleza internacional, en el ámbito de la Guerra Fría, que desestabilizaron a su gobierno.

Jango adoptó una política económica más conservadora, disminuyendo la participación de las empresas extranjeras en sectores estratégicos de la economía e instituyendo un límite para el envío de ganancias de las empresas internacionales, siguiendo las orientaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). A pesar de este conservadurismo, el entonces presidente siempre fue maleable en relación con las reivindicaciones sociales, lo que aumentaba la desconfianza de los militares.

En medio de la inestabilidad económica, Jango publicó el Plan Trienal, que buscaba combatir la inflación y hacer que Brasil crezca a una tasa del 7% anual, además de iniciar una política de distribución de ingresos. Sin embargo, el plan no consiguió alcanzar las metas esperadas y las reivindicaciones populares se volvieron más fuertes. Después del fracaso del plan, Jango apostó a las reformas de base, para reestructurar al país. Estas medidas incluían las reformas agraria, tributaria, administrativa, bancaria y educacional.

En una gran elección, llamada ‘Comicios de la Central’, por haber sido realizada en la Plaza de la República, frente a la estación Central de Brasil, en Río de Janeiro, el presidente anunció a más de 150 mil personas que daría comienzo a las reformas y libraría al país del caos en que se hallaba. Los comicios, sin embargo, fueron otro motivo para que la oposición lo acusara de comunista. A partir de allí, se intensificó una movilización social anti-Jango.

El golpe

La clase media, al ver las banderas rojas y los pedidos de reforma agraria, se asustó con una posible revolución socialista y brindó su apoyo a los militares. Algunos días después de los comicios, se organizó la ‘Marcha de la Familia con Dios por la Libertad’, que llevó a miles de personas a las calles, pidiendo el alejamiento del presidente. Estas manifestaciones fueron vistas por los militares como un consentimiento al entonces Golpe de Estado que estaba siendo preparado.


En la madrugada del 31 de marzo de 1964, el golpe militar fue deflagrado contra el gobierno de João Goulart. Lo que se destacó fue la total falta de reacción del gobierno y de los grupos que le daban su apoyo. Jango cayó sin resistencia, sin siquiera accionar su dispositivo militar que le daba apoyo. Comenzaba entonces un período sombrío para la historia brasilera, marcado por el autoritarismo, la censura y violentas violaciones de derechos humanos.

De acuerdo con el profesor de historia de la UFRJ, Carlos Fico, autor del libro Además del Golpe, Jango podría "haber tomado con facilidad el Palacio de Guanabara, donde estaba el gobernador Carlos Lacerda, que se defendía en forma precaria. Podría haber dispersado las tropas golpistas con pocos aviones bombarderos, sin embargo, prefirió evitar una guerra civil, o sólo evaluó que sería inútil resistir”. Goulart salió del país, pero antes de hacerlo, ya había perdido su mandato. Fue hacia el exilio en Uruguay, de donde sólo retornaría a Brasil para ser sepultado, en 1976.

Traducción: Daniel Barrantes barrantes.daniel@gmail.com