domingo, 5 de marzo de 2017

Homero Manzi


“En lugar de ser hombre de letras, he decidido hacer letras para los hombres”
Homero Manzi, 1930


Homero Manzi vivió 44 intensos años en los que dedicó su vida y su obra a la cultura nacional.

Autor de tangos inmortales, ejerció el periodismo y la cátedra, incursionó profusamente en el cine y desarrolló una apasionada militancia gremial y política. En todos los casos, conjugando la excelencia artística con un compromiso social y político sin concesiones.

Al morir, a los casi cuarenta y cuatro  años, Homero Manzi había escrito doscientas cuarenta y ocho obras —entre ellas algunos de los tangos más trascendentes del género—, había sido poeta, murguero, cineasta y periodista, libretista de radio, político, docente y dirigente gremial.

En fin, quienes lo conocieron aseguran que "el gordo Manzione" no desperdició un solo minuto de su vida

El centenario de su nacimiento resulta el mejor motivo para celebrar el Año Manzi y homenajear a este argentino que es sinónimo de cultura nacional y popular.

Homero Nicolás Manzione Prestera nació en Añatuya, un empalme ferroviario de Santiago del Estero el 1º de noviembre de 1907.

Con siete años, Homero ya estaba radicado en Buenos Aires, para comenzar su educación en el colegio Luppi, del humilde barrio de Pompeya.

Cada elemento de aquel paisaje -desde el largo paredón que recorría camino de la escuela hasta el terraplén del ferrocarril, en una mágica reunión de ciudad y pampa- quedará capturado en algunas de sus letras posteriores, como la de "Barrio de tango" (de 1942) y la de "Sur" (1948).

Manzi encarna, más que ningún otro, la presencia de la poesía en la letra del tango.

Fue un poeta que no publicó ningún libro de poesías. Apeló a la metáfora, incluso surrealista, pero no avanzó demasiado por ese camino, que quizás hubiera dificultado la comprensión de su mensaje por el hombre común. No utilizó el lunfardo para expresarse, pese al compromiso popular de su obra literaria.

Un aporte decisivo de Manzi a la música rioplatense fue el remozamiento y la jerarquización de la milonga.

Junto con el pianista Sebastián Piana escribió grandes clásicos, como "Milonga sentimental", "Milonga del 900" y "Milonga triste". Piana y Manzi son autores, además, de tangos tan prominentes como "El pescante" y "De barro", y de un vals de singular belleza: "Paisaje", sin olvidar a "Viejo ciego", cuyas notas -posteriores al poema- fueron puestas por Piana y Cátulo Castillo.

Su dupla autoral con Aníbal Troilo marcó uno de los puntos más altos de la cancionística tanguera con los citados "Barrio de tango" y "Sur", además de “Che Bandoneón”, “Discepolín” y  “Romance de barrio”.

Pero además Manzi construyó una obra inigualable junto a los principales músicos de su época, con títulos como “Una lágrima tuya” con Mariano Mores, "Fuimos" con José Dames, "Malena", "Solamente ella", "Mañana zarpa un barco" y "Tal vez será mi alcohol" (que la censura obligaría a convertir en "Tal vez será su voz") con Lucio Demare, "Recién" con Osvaldo Pugliese, "Fruta amarga" y "Después" con Hugo Gutiérrez, "Ninguna" con Fernández Siro, "Monte criollo" con Francisco Pracánico, "Abandono" con Pedro Maffia, "Fueye" con el cantor Charlo, "Mano blanca" con Antonio De Bassi y "El último organito" con su hijo Acho, entre más de 170 piezas publicadas.

Paralelamente con su labor como poeta del tango, Homero Manzi escribió los libros y guiones de más de 20 films argentinos entre los años 1937 y 1951, destacándose entre ellos “La guerra gaucha” y “El viejo Hucha” (1942), “Su mejor alumno” (1944), “Pobre mi madre querida” (1948), “El último payador” y “Escuela de campeones” (1950). El nacimiento del fútbol argentino, la vida del famoso payador José Betinoti, un decreto de Rosas (“Pampa bárbara”, 1945), la problemática del gaucho o una obra de Sarmiento son muestras elocuentes de las temáticas que movilizaban la pluma de Manzi.

Su actividad artística transcurrió a la par de su militancia política y gremial.

Su participación entusiasta en el radicalismo lo llevó a resistir en la Facultad de Derecho (donde era docente) el golpe militar encabezado por Uriburu en 1930. Su posición le valió la expulsión de la Universidad. Con el objetivo de preservar los los ideales revolucionarios de Hipólito Yrigoyen, funda entonces junto a Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Luis Dellepiane y Gabriel del Mazo, FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), semillero de la corriente de pensamiento nacional y popular.

Creó la revista “El micrófono” y dirigió la revista “Radiolandia”. En su afán por trabajar en defensa de los artistas y autores nacionales, fundó Autores Unidos de la República Argentina y Artistas Argentinos Asociados (junto a Francisco Petrone, Enrique Muiño y Sebastián Chiola). Además, desde 1948 y hasta su muerte presidió SADAIC. Dos años antes, se negó a acompañar en el terreno político la fórmula de la Unión Democrática para las elecciones presidenciales de 1946. Su apoyo al proyecto nacional de Juan Domingo Perón, al que adhirió como radical revolucionario hasta sus últimos días, le costó la expulsión de la UCR.

Homero Manzi murió el 3 de mayo de 1951, 6 meses antes de cumplir 44 años, pero su legado se mantiene indeleble en la cultura de los argentinos.      

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Fuente: Nac & Pop