martes, 21 de marzo de 2017

El 23 de febrero de 1918 (8M en el calendario actual) se le encomienda a León Trotsky la creación de un ejército regular para enfrentar el ataque militar de 21 ejércitos imperialistas.

Claudia Añazco San Martín
(La izquierda diario)

El triunfo de la Revolución de Octubre de 1917 provocó la ofensiva militar de los países imperialistas más fuertes de Europa. Alemania, Francia y Gran Bretaña se unieron contra la revolución y sobre todo contra la amenaza de su contagio a otros países.

Los obreros y campesinos rusos enfrentaron (luego de la Primera Guerra Mundial), la invasión de 21 ejércitos extranjeros que intentaron destruir sus conquistas revolucionarias y terminar con el régimen de los sóviets.
Los imperialistas enviaron sus propias tropas, al mismo tiempo que apoyaban a las bandas de los contrarrevolucionarios blancos, los defensores de los terratenientes, de la autocracia zarista y de los comerciantes e industriales que se habían enriquecido con el negocio de la guerra.
Si la revolución de Octubre no se extendía a otros países, la tarea inmediata era defender a la Rusia soviética por todos los medios posibles, incluida una política de paz como la que se expresó en la firma del tratado de Brest Litovsk, por el que Rusia cedía Polonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Bielorrusia y Ucrania (casi un millón de km2) toda una zona rica en hierro y carbón para la industria. El llamado a la paz se dirigió a todos los países imperialistas; solo los alemanes aceptaron iniciar negociaciones. Era necesario ganar un respiro para poder convencer a las masas que había que defender la revolución con las armas en las manos, aun cuando esto significara la entrega de territorios al enemigo.
Durante los cuatro meses siguientes a la firma de la paz los ataques contra las conquistas de la revolución no finalizaban. Los japoneses atacaron Siberia, los alemanes reprimieron la revolución finlandesa y obligaron a la flota rusa a retirarse del golfo de Finlandia. Los rusos “blancos” se habían rearmado. El poder soviético se enfrentaba a una situación difícil y debía poner en pie alguna forma de defensa.

La formación del Ejército Rojo

El 23 de febrero de 1918 se encomendó a Trotsky, por iniciativa de Lenin, la tarea de crear un ejército revolucionario. Trotsky, en su cargo de Comisario de Guerra y Presidente del Consejo Superior, organizó un ejército de millones de obreros y campesinos, centralizado, profesional e inmensamente superior al ejército zarista.
La construcción de un ejército revolucionario era una tarea enormemente difícil, pero no imposible. Amigos y enemigos de la revolución veían con escepticismo la posibilidad de organizarlo debido a las precarias condiciones en las que se encontraba Rusia posterior a la toma del poder, el cansancio y el rechazo de las masas a seguir combatiendo luego de años de guerra y la desorganización de la economía.

Trotsky construyendo el Ejército Rojo

El partido bolchevique organizó a la clase obrera, los campesinos, la juventud y las mujeres, para defender militarmente el régimen soviético, mientras organizaba una intensa campaña de agitación entre los trabajadores de Europa para frenar la acción de los ejércitos imperialistas y dar un impulso a la revolución en Alemania.

Premisas fundamentales

¿Cómo fue posible que el Estado obrero naciente de un país atrasado, con una economía con profundas dificultades y una tecnología arruinada, pudiera poner en pie un ejército de 5 millones de hombres para vencer la acción combinada de potencias imperialistas mucho más desarrolladas?
En primer lugar, Trotsky consideraba la guerra civil como el enfrentamiento entre clases sociales. Partía de pensar la formación del Ejército Rojo relacionada profundamente a la lucha por el poder soviético, es decir, supeditado a una estrategia política. Hizo propia la definición de Clausewitz (general, historiador y teórico de la ciencia militar moderna) quién consideraba a la guerra y el enfrentamiento militar como la continuación de la política por medio de las armas.
Sobre estas premisas, Trotsky logró formar un poderoso ejército compuesto mayoritariamente por campesinos pobres. Si bien la política de los bolcheviques frente a la demanda de la tierra y la paz había dado al triunfo sobre el zarismo y la burguesía un carácter profundo y duradero, Trotsky comprendió que para la defensa armada del poder soviético mantener la alianza revolucionaria entre obreros y campesinos constituía uno de los problemas fundamentales y logró hacerlo durante los casi tres años que duró la guerra civil (1918-1921).
Resolvió las cuestiones políticas y militares principales, la instrucción a los soldados y el abastecimiento de los frentes en un territorio tan extenso como el ruso. El tren blindado que conducía a Trotsky y su delegación de comandantes y soldados comunistas, recorrió 105 mil kilómetros convenciendo a millones de campesinos para que se unan al Ejército Rojo en la defensa de la Rusia soviética, levantando la moral y entusiasmando a los más escépticos.
El heroísmo y la moral revolucionaria de la vanguardia del movimiento obrero fueron fundamentales, al igual que el control por parte de los soviets. Trotsky introdujo en la estructura del ejército la figura de los comisarios políticos. El puesto de Comisario Militar era el órgano directo del poder soviético en el ejército. Los situó en todos los niveles del escalafón militar, desde el comandante en jefe hasta los jefes de compañía junto a los técnicos militares. Los comisarios debían ser revolucionarios irreprochables y tenían la misión de vigilar a los especialistas militares del viejo ejército del zar y controlar que las unidades del ejército no se separaran del conjunto del régimen soviético y se levantaran en armas contra los obreros y campesinos.
Trotsky entendía los problemas militares, desprovistos de una “doctrina militar” o ciencia eterna y común para todas las épocas y pueblos. Consideraba la guerra como un arte que debía ser aprendido a partir de un análisis marxista de los requerimientos de la autodefensa de la clase obrera. Si bien muchos soldados habían participado en las milicias y en las Guardias Rojas, en la Primer Guerra, la preparación con la que contaban los soldados y mandos medios, eran insuficientes.
Propuso como salida recurrir a los especialistas militares, que eran enemigos del joven estado obrero. Lenin, a pesar de sus dudas iniciales, se convenció de la eficacia de esta medida, acompañada de la participación activa de los comisarios comunistas, que garantizaban la lealtad de las decisiones militares a la causa de la revolución. De este modo, se constituyó de hecho un mando transitorio, integrado por un especialista y un comisario militar.

¡Únete a los voluntarios!, Moscú, 1920

La instrucción y la especialización militar fueron de suma importancia, al punto que Trotsky se vio obligado a luchar con firmeza contra los viejos comandantes que habían demostrado un gran heroísmo y prestado grandes servicios en el pasado contra la burguesía rusa, pero se negaban a aprender las lecciones prácticas de la guerra civil. Al mismo tiempo educó a los jóvenes oficiales revolucionarios y combatió contra la tendencia a minimizar la técnica e instrucción militar.
León Trotsky fundó y dirigió el ejército más poderoso de las clases explotadas cuyo cimiento ideológico y moral, la alianza entre obreros y campesinos, junto con el aprendizaje del arte militar de la guerra, fueron algunos de los factores centrales que permitieron vencer a las potencias más desarrolladas del imperialismo de la época

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