viernes, 31 de marzo de 2017

31 de Marzo de 1492 los Reyes católicos firman el edicto de Expulsión de los judíos de España.

Expulsión de los judíos de España (año 1492)
 según Emilio Sala (1889)
Eemérides [x]
El 31 de marzo de 1492 el rey Fernando de Aragón y la reina Isabel de Castilla firmaron el Edicto de expulsión de los judíos de España, que ordenaba que todos los judíos, sin excepción, debían abandonar todas las tierras bajo su dominio antes del 31 julio.
Esta decisión tomó por sorpresa a la comunidad sefardí, cuya historia se remontaba quince siglos atrás. Miles abandonaron sus hogares llevando consigo la llave de su morada y la esperanza de volver.
Los judíos hispanos crearon una cultura única que ha persistido hasta la actualidad; su poesía se publica en antologías de hebrero y se recita en las sinagogas en forma de oraciones, mientras que su filosofía y mística forman parte de las corrientes del judaísmo contemporáneo.

Tanto en territorio musulmán como cristiano, los judíos de la Península destacaron en distintos campos como la medicina, agricultura, comercio, educación, poesía, matemáticas y astronomía. En el siglo X se inició la edad de oro para las comunidades hebreas de Lucena, Granada, Córdoba, Sevilla, Zaragoza, Barcelona, Toledo y Tudela. Pero a pesar de que alcanzaron las más altas posiciones administrativas y financieras, nunca tuvieron acceso a la esfera política debido a la pervivencia de numerosos prejuicios antisemitas.
Los judíos que optaron por el bautismo fueron llamados nuevos cristianos. A su vez, los que siguieron practicando su religión en secreto recibieron el epíteto de marranos.
Las conversiones forzadas se remontan a la reconquista cristiana de la España musulmana desde el siglo XI. En un principio la vida judía se desarrolló sin demasiadas trabas bajo la monarquía cristiana hasta 1391, en que comenzaron las persecuciones masivas. A partir de entonces, decenas de miles de judíos españoles se convirtieron para facilitar su existencia y prevenir su expulsión. Desde 1492 muchos regresaron a España y aceptaron la conversión para ser reintegrados.
Clero y nobleza convinieron en que la guerra contra el infiel debía ser completada con la desaparición del “enemigo interno”: el judío. Las conversiones –forzosas o voluntarias- continuaron durante cien años.
Interior de la sinagoga del Tránsito de Toledo
El objetivo prioritario de los Reyes Católico era dar forma al primer Estado moderno con la unión de las distintas nacionalidades y pueblos de la península ibérica. El proceso de unificación culminó con la expulsión de los judíos, considerados un elemento extranjero, a pesar de los siglos de convivencia y explotación.
Muchos conversos que huyeron de la península ibérica se establecieron en Ámsterdam y en el Nuevo Mundo, donde abiertamente retornaron al judaísmo. Los que se quedaron sufrieron la inclemente acción de la Inquisición, creada en 1489 contra los conversos que continuaban practicando su religión.
Cualquier judío que permaneciera después del día designado debía optar por el bautismo o la muerte.
. El exilio representó la primera crisis de identidad judía en la era moderna.
Las propiedades de los condenados por el Santo Oficio eran confiscadas en favor de la Corona y la Inquisición, que reemplazó a la justicia ordinaria en muchos casos.