viernes, 23 de diciembre de 2016

Temas gnósticos en el pensamiento de Discepolo


Gustavo F. J. Cirigliano *

“Porque no son del mundo
Sino que yo los elegí de en medio del mundo”
(Juan 15, 19)

“Te crees que al mundo lo vas a arreglar vos,
Si aquí ni Dios rescata lo perdido”
(E.S.D._ “Qué vachaché”, 1926)


Déjenme que destine algún tiempo, con la tolerancia de Uds., a la presentación de las ideas centrales de los gnósticos cristianos de los siglos II y III que están hoy siendo estudiados en gran medida gracias a la acción del jesuita Antonio Orbe desde su cátedra en la Universidad Gregoriana de Roma.

Y también por otros autores entre los que incluyo uno argentino: Francisco García Bazán.

Después Uds. me preguntarán por qué y qué tiene que ver esto con nuestro tema de todas las reuniones: el tango.(Tal fue el inicio del profesor de filosofía en nuestra reunión habitual).

Cosmovisión Gnóstica


El pensamiento gnóstico suele aceptar la existencia de dos realidades: un acá y un allá.

Dos mundos, uno celestial, y el otro en el que nosotros vivimos.

Aquel es el verdadero, el originario, al que hay que retornar. Este es, en cambio, despreciable.

Por tanto: rechazo de este mundo y ansia de regreso a aquél.

En este se experimenta de modo innegable el mal; el mal penetra todos los aconteceres de la vida.

De eso se sigue, repugnancia por los acontecimientos de este mundo.

Esta realidad es material, aquella espiritual.

Pero en cada gnóstico –aún en este mundo- hay una partícula divina, espiritual que revela que no es de este mundo, que delata el origen y, a la vez, señala el lugar de retorno.

El responsable de este mundo material, sede del mal, no puede ser el Dios supremo, que es un Dios bueno, sino un dios inferior, un demiurgo creador de la materia y del mundo, responsable de que estemos cautivos en las miserias de este mundo, en esta situación o condición radicalmente mala.

La salida es escapar, librarse del mal, evadirse del mundo, salvarse.

Recuerden este término “salvarse”: (“¿Quien sos que no puedo salvarme?” recordé).

Igualmente, la percepción del mundo como “el lugar del mal”.

El cuerpo, materia, es una cárcel, una prisión que violenta el espíritu. Es violencia este mundo traspasado por el tiempo.

Porque el tiempo también es malo; es una degradación de la eternidad.

Y la existencia es un mal por hallarse metida en el tiempo.

Existir aquí abajo es un tormento infernal, así sostienen.

En el más allá hay plenitud, libertad, gozo, vida verdadera.

El gnóstico se siente abandonado y desamparado en este mundo.

La salvación habrá de venir –anticipemos- por el conocimiento –“gnosis”- de lo único valioso: la divinidad, el reino celeste o el Padre a través del Hijo.

Todo esto no lo digo yo (cambió el tono el profesor) sino un gran especialista Henri-Charles Puech en su libro En torno a la Gnosis I.

Y completo con una cita textual: “El mundo es malo y por esta razón se halla condenado, porque en él el hombre experimenta el mal y se siente mal; porque el mal, en principio está en existir en el mundo”, pág. 251.

Ahora bien, la idea de que el mundo es malo no es novedad en las letras del tango y se puede ejemplificar y explicitar en las de E. S. Discépolo.

Si los gnósticos utilizan como imágenes para describir el mundo las de fortalezas herméticamente cerrada, infranqueable, prisión, noche, aguas tenebrosas, cloaca, un desierto, caos, amargo, agitación desordenada y absurda, ruina, lugar de la caducidad, feo, horroroso, carente de valor, no sorprenderá que E.S. Discépolo lo defina: “El mundo fue y será una porquería”, expresando en el más técnico lenguaje gnóstico. (El profesor había terminado con su exposición introductoria y ahora debía venir lo que esperábamos).

El “mundo” en las letras de E.S.D.

En varios de sus tangos menciona E.S.D. “el mundo” mediante connotaciones negativas.

Creo (juzgo el filósofo) que la historia empieza para E.S.D. luego de la muerte de sus padres.

Según cuentan, cuando tenía 10 años y vivía en casa de un familiar cubría un globo terráqueo (me apareció la imagen de Mafalda) – que eral el mundo- con un paño negro.

Y dicen que escribió: “debió haber quedado así para siempre”.

Otro tema de parejo interés es la “gente” (disgregó y se contuvo).

Peor empecemos a hurgar en cuál era la idea y la substancia de ese mundo que E.S.D. rechazaba, por el que sentía repugnancia, temor o lo que fuera. Recorramos las letras.

Y Uds.

Recuerden si olvido alguna (pidió el profeso de filosofía):

A. En Qué vachaché:

-“No te das cuenta que sos un engrupido, te creés que al mundo lo vas a arreglar vos”. El mundo es desorden, caos, y no tiene arreglo.

-“Si aquí ni Dios rescata lo perdido ¿Cuál Dios? Uno se pregunta. El mundo no es recuperable.

B. En Yira yira:

-“Verás que nada es amor, que al mundo nada le importa”. El mundo te abandona, no le interesás.


-“La indiferencia del mundo que es sordo y es mudo. “El mundo no se preocupará cuando peor te vaya y más necesités”.

C. En Tres esperanzas:

-“Si el mundo sigue igual, si el sol vuelve a salir”.

Una absoluta indiferencia y cruel despreocupación define al mundo.

D. En Cambalache:

Ya lo dijimos, define claramente al mundo:
-“El mundo fue y será una porquería”.

Hemos encontrado la naturaleza del mundo según E.S.D.: coincide con la “cloaca” de los gnósticos.

E. En Tormenta:

Que es un tango más filosófico:
-“Para no odiar al mundo que me desprecia porque no aprendo a robar”. La esencia del mundo es el despojo. Y te desprecia si no repetís su esencia que se convierte en norma: robar.

(Viendo a su auditorio un tanto fatigado, dijo): Resumamos este pesimismo radical. El mundo es un caos irremediable. El mundo no tiene arreglo. Es indiferencia ante lo que te pasa. Es una porquería. Desprecia al que no es como él. Y E.S.D. no se siente de este mundo, como si hubiera pertenecido a otro del que hubiera sido expulsado.

Este mundo es algo separado de él, enfrentado, hostil, intrínsecamente malo porque su raíz es el egoísmo, el no interés por el otro –lo que es un robo al otro—Es una porquería porque no tiene “redención”.

De paso aquí recuerdo a los maniqueos y a los cátaros para quienes el mundo también era malo.

Bueno. La posición de E.S.D. es una posición filosófico-religiosa.

A esto quería llegar (el profesor de filosofía daba por concluida su demostración: el tiempo había transcurrido en demasía, pero el solicitó agregar algo más a modo de aproximación para futuras reuniones).

Tanto en el pensamiento de los gnósticos cristianos como en la temática del tango se descubre platonismo. Un arriba y allá, un abajo acá, inferior éste a aquel por el que se siente nostalgia.

En el tango la nostalgia es por la Europa perdida, abandonada. Europa es la verdadera, paradigmática realidad; ésta, la de aquí, es una realidad inferior, degradada:

“Al matiz de un farol escarlata
Las aguas del Plata parecen un charco
¡Que amargura
La de estar de este lado
Sabiendo que enfrente
Nos llama el pasado!
(Homero Expósito: Cafetín)

* Filosofo

Tomado del libro “TANGOLOGÍA. Disquisiciones tangueras”. Editorial Nueva Generación. 1ª Edición Abril 2001, 2ª Edición Septiembre 2005-