lunes, 19 de diciembre de 2016

José Espejo, un obrero leal a Evita y a Perón

Pablo Vázquez
Instituto Nacional Manuel Dorrego

Nacido en Jáchal, San Juan, en 1911, José Gerónimo Espejo aún no había terminado el secundario cuando empezó su actividad gremial. Fue chofer de la compañía Bagley y, con el tiempo, “dirigente en el Sindicato Obrero de la Industria de la Alimentación (SOIA) y en la Federación Obrera de la Industria de la Alimentación (FOA), de orientación comunista.
Con simpatías por las ideas socialista, fue elegido como vocal del SOIA en 1939 y reelegido en 1943, siendo su secretario de prensa entre 1945 y 1947”.

Luis Gay y Cipriano Reyes fueron los principales organizadores del partido Laborista, herramienta electoral que le permitió a Perón presentarse en las elecciones del 24 de febrero de 1946 y  resultando elegido presidente de la Nación.

Gay fue elegido secretario general de la CGT y designado presidente de la Caja Nacional de Ahorro Postal, hecho que aparentemente entró en confrontación con Ángel Borlenghi, ministro del Interior y secretario general de Empleados de Comercio,  ya que éste se había opuesto a Perón para disolver el Partido Laborista con el fin de fusionarlo con los otros partidos que lo apoyaban

En 1947 con la excusa del acercamiento de Gay a la central sindical estadounidense, la AFL, Gay fue desplazado de la conducción de la CGT y reemplazado por Aurelio Hernández, quien ejerce por muy poco tiempo esa función, para dar paso a José Espejo como secretario general.

El 3 de diciembre de 1947 fue elegido Espejo como nuevo secretario general de la CGT. Fue vicepresidente de la Convención Nacional Constituyente de 1949, vicepresidente de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, director de la Caja de Industria, titular de la Caja de Préstamos para la Vivienda, y presidente del directorio del diario La Prensa, cuando paso a manos de la CGT.

La labor del nuevo secretario general estuvo ligada a acompañar estrechamente no sólo las medidas gubernamentales sino en plantear una fuerte adhesión a las figuras de Perón y Evita.

La imagen de Espejo, junto a Santín, Soto y Cabo, junto a la pareja presidencial sea coronando a la Reina del Trabajo o inaugurando un establecimiento industrial fue constante en la representación sindical de apoyo oficial durante el primer peronismo.

La CGT formó parte del movimiento peronista como una de sus ramas, a la vez que es el puntal de las movilizaciones de los 1º de mayo y 17 de octubre de cada año, junto a aquellas movilizaciones especiales en apoyo al justicialismo.
Se ejemplificó dicha posición en el Congreso Extraordinario de la CGT del 17 al 19 de 1950, con la reforma de sus estatutos y el apoyo explícito a Perón.

Pero también motoriza la labor sindical al lograr que la CGT cuente con 707 organizaciones adheridas, 92 delegaciones regionales y 167 organizaciones, contando con un números cercano a 5.000.000 de afiliados.
Hay una participación activa en el desarrollo de la legislación laboral de la época, no sólo por los diputados de extracción obrera y la labor de José María Freire, ministro de Trabajo y Previsión, sino por el impulso dado por Espejo y sus compañeros de la CGT.

El decálogo de los Derechos del Trabajador, luego incluidos en la constitución de 1949, ejemplifica como nada la imbricación entre identidad obrera y ciudadanía, planteando un nuevo modelo de pueblo “trabajador”.

En 1950 Espejo, delegado en la reunión anual de la Organización Internacional del Trabajo, acusó a la Federación Internacional de Obreros del Transporte de “interferir en la política gremial argentina”. Semanas después, Perón, en un acto organizado por la CGT que es buena política no adherirse a la Confederación Internacional de Sindicatos Libres ni a la Federación Sindical Mundial, pues responden, respectivamente, a la influencia capitalista y comunista.

Para profundizar los lazos internacionales entre centrales obreras del continente se impulsó la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos (ATLAS).

El cenit de su carrera fue el impulso al Cabildo Abierto del 22 de agosto de 1951 postulando a “Perón – Eva Perón, La fórmula de la Patria”.

Allí se iba a iba a legalizar el poder de Evita con la demostración que el pueblo todo la legitimaba.

Y otro golpe más duro que el cáncer se produjo. La presión militar y de la oposición impuso su posterior Renunciamiento, siendo la primera derrota del campo popular.

Luego – tras el intento de golpe del general Menéndez – el supuesto suministro secreto de Evita a la CGT de armas y el intento de milicias obreras fue abortado, paradójicamente por quienes luego volvieron esas armas contra Perón.

El 17 de octubre, dedicado a ella, fue una despedida al pueblo y a su hombre.
Siendo las 20.25 hrs. del 26 de julio de 1952 Evita murió y con ella morían muchas esperanzas. La revolución estaba herida de muerte….

Espejo, aquel que escoltó con otros secretarios generales la cureña que llevó los restos de Evita al edificio de la CGT, también inició la recta final a su labor al frente de la CGT.

Producido el golpe de la autodenominada “Revolución Libertadora” fue encarcelado y llevado al penal de Rio Gallegos junto a Guillermo Patricio Kelly, Pedro Gomis, Héctor J. Cámpora, Jorge Antonio y John William Cooke, donde al tiempo escapan de forma cinematográfica en marzo d e1957. Tras su fuga permaneció en Chila hasta que la amnistía dictada por Frondizi le permite retornar a su patria.

Aunque ocupa un lugar en el Comando Táctico e intercambia correspondencia con Perón ya no tendría la misma trascendencia que años atrás.

Murió el 19 de diciembre de 1980, paradójicamente el mismo día que Cámpora, uno exiliado en México, el otro en un exilio interior…

El diario Crónica en su necrológica del domingo 21 consignó sobre José Espejo: “Ante la carencia de recursos económicos trabajó como corredor de galletitas y vinos de mesa. Tuvo que encara esa actividad por cuenta propia porque las empresas al conocer su identidad lo despedían.

Al momento de morir percibía una modesta jubilación como trabajador de la alimentación”.
Salvo un trabajo de Bosoer y Senen González en una obra compilada por Rein y Panella, poco y nada se ha investigado sobre él.

Recientemente la familia Espejo a suministrado material de archivo al Instituto Nacional Eva Perón para empezar a profundizar sobre aquel que simbolizó la lealtad absoluta a Perón y Evita en épocas fundacionales del peronismo.