jueves, 23 de marzo de 2017

Quienes eran los 30.000 desaparecidos

Alfredo Caferatta

Cuando el 24 de marzo de 1976 se desencadenó la furia represiva que alcanzó a todo el pueblo argentino, los más elementales derechos constitucionales quedaron sin vigencia.
Una de las primeras medidas tomadas por la junta militar fue la derogación del Estatuto del Docente, para citar tan solo un ejemplo. Todos los derechos sindicales quedaron sin efecto. A los pocos meses del Golpe, el secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de la Capital Federal, Oscar Smith, convoca a un paro del gremio en protesta por las arbitrariedades del gobierno y por aumentos de sueldo. Inmediatamente la sede gremial es ocupada por efectivos del Ejército y Smith es detenido. Nunca más se supo nada de él.




Como éste, muchos dirigentes gremiales, estudiantiles, políticos y barriales a los que debemos agregar docentes y hasta algunos empresarios, pasaron a la situación de desaparecidos. Declarando recientemente en uno de los tantos juicios en su contra por crímenes de lesa humanidad, el general Videla, preguntado por la simple militancia política o simple pertenencia a un movimiento estudiantil o barrial de muchos desaparecidos, en el sentido que no eran de un grupo armado, Videla respondió: “Es que la lucha era ideológica”. Entonces torturaron, vejaron, robaron hijos y mataron por una simple cuestión ideológica. Y las ideologías perseguidas eran el peronismo y todas las expresiones de izquierda y la acción política en sí misma. Mientras políticos liberales/conservadores se encargaban de llevar adelante su ideología política, la que nunca hubiesen podido aplicar hasta entonces, con el apoyo del voto popular. Así fue que con la conducción hegemónica de Martínez de Hoz, desde el Ministerio de Economía, procedieron a iniciar el desguace de la industria y el patrimonio nacional, mientras el capital financiero se apoderaba de la escena económica.






Si eran “subversivos comprometidos con organizaciones guerrilleras”, términos usados por la dictadura y explicitado por la prensa, que mucho colaboró con este nefasto proceso: ¿porqué los que pasaron a la condición de desaparecidos dormían en sus casas con sus padres o con su compañera/o o junto a sus pequeños hijos? Es que se propusieron hacer desaparecer a todo pensamiento crítico, profundizar la propuesta reaccionaria, antipopular y antihistórica iniciada con el golpe de 1955, contra el gobierno popular del general Perón.



Era la oligarquía y su aliado de siempre, el imperialismo de los países hegemónicos, encabezado por los Estados Unidos. Ellos irrumpían en escena promocionando el Terrorismo de Estado, beneficiando a los grupos económicos ávidos de buenos negocios . El historiador y político Jorge Abelardo Ramos sostendría que: ”Martínez de Hoz puede llevar adelante su política económica porque hay una ametralladora apuntando al pecho de cada argentino”. Es que la política de terror de la dictadura más sangrienta de la historia argentina buscó con la desaparición sistemática de enemigos políticos, imponer una política liberal antinacional y antipopular a perpetuidad, de la que a los argentinos mucho nos está costando salir.



Es indudable que esa situación planteada en 1976 recién comenzó a revertirse con una sincera política a favor del interés nacional y popular, desde 2003. Primero con Néstor Kirchner y luego con nuestra actual Presidenta Cristina, llevando a cabo la defensa del patrimonio cultural, económico y social del pueblo argentino.



Los juicios contra los crímenes de lesa humanidad cometidos por los personeros de la dictadura ocupan un lugar trascendente no solo en nuestro país, sino en Latinoamérica y en todo el mundo. Es que el pueblo argentino se ha reencontrado con su destino histórico, a pesar de la supervivencia de los grupos económicos y políticos que propiciaron aquel Golpe y la desaparición de 30.000 compatriotas a los que hoy rendimos nuestro sincero homenaje.






Distribución de desaparecidos según profesión u ocupación



Obreros........................................30,0%

Estudiantes....................................21,0%
Empleados......................................17,8%
Profesionales..................................10,7%
Docentes.......................................5,7%
Conscriptos y personal subalterno
de las Fuerzas de Seguridad....................2,5%
Amas de casa...................................3,8%
Autónomos y varios.............................5,0%
Periodistas....................................1,6%
Actores y artistas.............................1,3%
Religiosos.....................................0,3%



(Informe de la Conadep, Nunca Mas, Eudeba, 1984)